La huelga –que ha tenido un seguimiento masivo- ha sido protagonizada por más de 10 millones de trabajadores y trabajadoras y las manifestaciones en más de 100 ciudades del estado español, que han
reunido más de un millón y medio de personas, supone un rotundo éxito y el primer paso para aumentar la presión al PP y la patronal hasta tumbar la Reforma Laboral.
Las calles amanecieron vacías y en silencio. El mejor indicativo de que todo iba bien es que no se veía transporte público. Muchas personas, más de lo habitual, caminando por las calles. Más coches particulares que otros días y esa sensación de que estábamos siendo protagonistas de un hecho y día histórico.
Una de las características de esta contundente respuesta en forma de Huelga General la ha dado la juventud. Cientos y miles de ellos se han integrado en los piquetes compartiendo trincheras con los más veteranos. En Barcelona la experiencia ha vencido al miedo. Esta juventud, precarizada, en desempleo, sin esperanzas, no tiene miedo y está dispuesta a la confrontación.
En la España del 23% de desempleo y 5,3 millones de desempleados, la octava huelga convocada en democracia se saldó con 116 heridos y 176 detenidos. La presión de millones de trabajadores en contra de la
reforma laboral no abrió, como era de esperar, ni una mínima hendidura en la posición del Gobierno de Rajoy sobre sus medidas contra la crisis. El PP dice que mantendrá la reforma contra viento y marea y cueste lo que cueste. Con este discurso, y viendo las calles, sólo se espera un mayor incendio. Porque una de las lecciones que se ha sacado de la jornada de lucha es que la gente no tiene miedo y está dispuesto a salir más veces a la calle.
Supone una inflexión en la tendencia depresiva del movimiento obrero. Durante los últimos años la clase obrera no lograba poner en pie medidas de resistencia frente a los avances neoliberales iniciados con
Zapatero y consagrados por Rajoy. Ayer se puso en pie y dijo basta.
La Huelga General –varias televisiones, entre ellas Telemadrid, no tuvieron señal- tuvo un amplio seguimiento en las grandes ciudades. En Madrid, altísima incidencia en el sector de la limpieza, transporte
público y aulas. El mayor polígono comercial de España, gestionado por chinos, cerró a cal y canto. En Navarra la actividad en la industria fue cero. En Galiza la huelga la protagonizaron los funcionarios
públicos en un 90 por ciento. El grito más repetido: “Mariano, Mariano, que no llegas a verano”. A pesar de de los mensajes descalificadores de la huelga y de las mentiras sobre su seguimiento lanzados desde el gobierno y los medios de comunicación de la derecha, decenas de miles de activistas sociales y sindicales han vivido el día 29 de marzo como la fecha en la que de nuevo se compartía unidad en el piquete, en la calle y en el ánimo. Unidad para luchar.
A pesar de las bravuconadas de centenares de empresarios, amenazando con despido a quienes secundaran la huelga, más del 70 por ciento de los y las asalariadas han parado la producción. Y también, como no, la represión. En esta jornada de lucha la policía ha actuado sin miramientos. La represión se ha generalizado. Todos hablan de “los actos violentos protagonizados por radicales” en Barcelona pero nadie destaca “la mayor agresión legal que ha sufrido la clase trabajadora desde 1980” con esta Reforma Laboral que abarata el despido y deja las manos libres al empresario para cambiar toda la regulación laboral. El Real Decreto Ley 3/2012 es una de las más duras de toda la historia y prepara un escenario dramático para las gentes de abajo. Y es una de las más violentas porque va contra el trabajo y los derechos de los y las trabajadoras.
La Huelga General ha sido casi al cien por cien en zonas del norte del Estado español como Galiza y Eukal Herria en donde también convocaban, con más antelación que las centrales mayoritarias, los sindicatos
nacionalistas. Pero a pesar de estas masivas movilizaciones ha sido esperpéntico que los dirigentes de los sindicatos mayoritarios estén pidiendo un gesto al Gobierno para sentarse, nuevamente, a negociar. Pero la situación no está para gestos, ni para negociar, ni para concertar. Las 50 reformas laborales aprobadas desde 1977 no han creado ni un solo empleo. Es más, lo ha destruido. En realidad, las reformas han
aumentado las ganancias empresariales a expensas de las rentas de los trabajadores y en esto están embarcados tanto la patronal como el Gobierno.
La Huelga General de ayer es un primer paso, pero la movilización debe ser continuada hasta convertirla en una presión insoportable para el PP y la CEOE. La ciudadanía exige el retiro completo de la batería de
leyes y decretos regresivos, empezando por la última Reforma Laboral. La experiencia de lucha compartida en la jornada del 29M está empujando a las trabajadoras y trabajadores a construir nuevas formas de participación en el seno de los grandes sindicatos y en las propias empresas. La participación activa del 15M está facilitando tender puentes entre este amplio movimiento social y el movimiento obrero.
Todas y todos buscan exigir cambios en la orientación política y alternativas económicas a las direcciones sindicales. La Huelga General ha colocado los pivotes necesarios para sentirnos todas y todos necesarios e imprescindibles. La Huelga General sólo ha sido el primer paso. Sólo es el principio. Hay que seguir con la movilización hasta acabar con la Reforma Laboral. Que no se malgaste esta vez nuestro esfuerzo.
Tomado de la página del Foro Social Madrid

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