viernes, 6 de abril de 2012

TRAJINANTES. BOLETIN NÚMERO 0 - 06 de abril de 2012

BOLETÍN VIRTUAL NÚMERO 0 -  06 de abril de 2012

A modo de editorial

5 de abril: 20 años de neoliberalismo 

La Nueva gobernabilidad neoliberal 

Construyendo poder popular

Debates en la izquierda

Internacional

Actividades


El Programa Democracia y Transformación Global invita: CONVERSAS RADICALES con Raúl Zibechi


“Sobre gobiernos, progresismos y actuales retos para los movimientos sociales”

Un espacio de intercambio, reflexión y balance colectivo sobre los llamados “gobiernos progresistas”, los movimientos sociales y el escenario político latinoamericano y peruano. Más información sobre esta actividad del PDTG aquí.


Para leer diversos artículos de Raúl Zibechi aquí

España: La huelga general ha sido un éxito. Esto sólo será el principio/ Pepe Mejia


La huelga –que ha tenido un seguimiento masivo- ha sido protagonizada por más de 10 millones de trabajadores y trabajadoras y las manifestaciones en más de 100 ciudades del estado español, que han
reunido más de un millón y medio de personas, supone un rotundo éxito y el primer paso para aumentar la presión al PP y la patronal hasta tumbar la Reforma Laboral.

Las calles amanecieron vacías y en silencio. El mejor indicativo de que todo iba bien es que no se veía transporte público. Muchas personas, más de lo habitual, caminando por las calles. Más coches particulares que otros días y esa sensación de que estábamos siendo protagonistas de un hecho y día histórico.

Una de las características de esta contundente respuesta en forma de Huelga General la ha dado la juventud. Cientos y miles de ellos se han integrado en los piquetes compartiendo trincheras con los más veteranos. En Barcelona la experiencia ha vencido al miedo. Esta juventud, precarizada, en desempleo, sin esperanzas, no tiene miedo y está dispuesta a la confrontación.

En la España del 23% de desempleo y 5,3 millones de desempleados, la octava huelga convocada en democracia se saldó con 116 heridos y 176 detenidos. La presión de millones de trabajadores en contra de la
reforma laboral no abrió, como era de esperar, ni una mínima hendidura en la posición del Gobierno de Rajoy sobre sus medidas contra la crisis. El PP dice que mantendrá la reforma contra viento y marea y cueste lo que cueste. Con este discurso, y viendo las calles, sólo se espera un mayor incendio. Porque una de las lecciones que se ha sacado de la jornada de lucha es que la gente no tiene miedo y está dispuesto a salir más veces a la calle.

Supone una inflexión en la tendencia depresiva del movimiento obrero. Durante los últimos años la clase obrera no lograba poner en pie medidas de resistencia frente a los avances neoliberales iniciados con
Zapatero y consagrados por Rajoy. Ayer se puso en pie y dijo basta.


La Huelga General –varias televisiones, entre ellas Telemadrid, no tuvieron señal- tuvo un amplio seguimiento en las grandes ciudades. En Madrid, altísima incidencia en el sector de la limpieza, transporte
público y aulas. El mayor polígono comercial de España, gestionado por chinos, cerró a cal y canto. En Navarra la actividad en la industria fue cero. En Galiza la huelga la protagonizaron los funcionarios
públicos en un 90 por ciento. El grito más repetido: “Mariano, Mariano, que no llegas a verano”. A pesar de de los mensajes descalificadores de la huelga y de las mentiras sobre su seguimiento lanzados desde el gobierno y los medios de comunicación de la derecha, decenas de miles de activistas sociales y sindicales han vivido el día 29 de marzo como la fecha en la que de nuevo se compartía unidad en el piquete, en la calle y en el ánimo. Unidad para luchar.


A pesar de las bravuconadas de centenares de empresarios, amenazando con despido a quienes secundaran la huelga, más del 70 por ciento de los y las asalariadas han parado la producción. Y también, como no, la represión. En esta jornada de lucha la policía ha actuado sin miramientos. La represión se ha generalizado. Todos hablan de “los actos violentos protagonizados por radicales” en Barcelona pero nadie destaca “la mayor agresión legal que ha sufrido la clase trabajadora desde 1980” con esta Reforma Laboral que abarata el despido y deja las manos libres al empresario para cambiar toda la regulación laboral. El Real Decreto Ley 3/2012 es una de las más duras de toda la historia y prepara un escenario dramático para las gentes de abajo. Y es una de las más violentas porque va contra el trabajo y los derechos de los y las trabajadoras.

La Huelga General ha sido casi al cien por cien en zonas del norte del Estado español como Galiza y Eukal Herria en donde también convocaban, con más antelación que las centrales mayoritarias, los sindicatos
nacionalistas. Pero a pesar de estas masivas movilizaciones ha sido esperpéntico que los dirigentes de los sindicatos mayoritarios estén pidiendo un gesto al Gobierno para sentarse, nuevamente, a negociar. Pero la situación no está para gestos, ni para negociar, ni para concertar. Las 50 reformas laborales aprobadas desde 1977 no han creado ni un solo empleo. Es más, lo ha destruido. En realidad, las reformas han
aumentado las ganancias empresariales a expensas de las rentas de los trabajadores y en esto están embarcados tanto la patronal como el Gobierno.

La Huelga General de ayer es un primer paso, pero la movilización debe ser continuada hasta convertirla en una presión insoportable para el PP y la CEOE. La ciudadanía exige el retiro completo de la batería de
leyes y decretos regresivos, empezando por la última Reforma Laboral. La experiencia de lucha compartida en la jornada del 29M está empujando a las trabajadoras y trabajadores a construir nuevas formas de participación en el seno de los grandes sindicatos y en las propias empresas. La participación activa del 15M está facilitando tender puentes entre este amplio movimiento social y el movimiento obrero.

Todas y todos buscan exigir cambios en la orientación política y alternativas económicas a las direcciones sindicales. La Huelga General ha colocado los pivotes necesarios para sentirnos todas y todos necesarios e imprescindibles. La Huelga General sólo ha sido el primer paso. Sólo es el principio. Hay que seguir con la movilización hasta acabar con la Reforma Laboral. Que no se malgaste esta vez nuestro esfuerzo.

Tomado de la página del Foro Social Madrid

Tu no eres Cusqueño. A propósito del nuevo aeropuerto de Chinchero y la envidia desarrollista/ Jorge Millones


Que el Cusco necesita reubicar su aeropuerto es verdad, sobre todo para los ciudadanos que viven cerca del viejo aeropuerto Velasco Astete y soportan desde hace años, no sólo los ruidos molestos de los aviones y sus interferencias, sino la posibilidad de que pudiera ocurrir una desgracia cerca de sus casas. También es verdad, que un aeropuerto internacional sería beneficioso para la economía cusqueña, especialmente, para la cadena económica que empieza con los grandes hoteles transnacionales, pasa por un sector de negocios locales y termina con los guías turísticos. Aún se espera el “chorreo económico” para la mesa de los demás cusqueños no vinculados al turismo.

El proyecto de construir un aeropuerto internacional en los territorios de las comunidades de Chinchero se ha convertido en un emblema político para algunos, en una bandera de lucha para otros, y también –¡cuándo no!- en una oportunidad para hacer turbios negocios con los de siempre. Cuando hay tanto dinero de por medio, es natural que las cosas se enrarezcan y salten intereses de todo tipo.

Enemigos íntimos.

La gestión del Presidente Regional del Cusco Jorge Acurio, tiene en la construcción del aeropuerto internacional de Chinchero una oportunidad política inmejorable, ya que con solamente el inicio de la construcción de este proyecto podría dejar atrás las múltiples críticas y denuncias a su gobierno. Pero también tiene otro reto por resolver, y es el proyecto de Majes-Sihuas II, que como sabemos, no sólo es perjudicial para el lado cusqueño, sino también, para la pequeña agricultura del lado arequipeño.

El caso de Majes-Sihuas II, ha logrado aglutinar a la gran mayoría en el Cusco y se oponen rotundamente a este proyecto, es más, se ha convertido en un tema de identidad local exacerbado por la vieja rivalidad con Arequipa, y aquí la Ley de Consulta Previa juega un papel importantísimo para los intereses del lado cusqueño. Pero en el tema del aeropuerto las cosas se han puesto difíciles, pues la Ley de Consulta Previa podría demorar, entorpecer y hasta abortar la construcción del esperado aeropuerto. Ante esa posibilidad, se han crispado una serie de “personajes” de la política cusqueña con reverberaciones mediáticas, revelando además una cadena de penosas fracturas sociales y atavismos coloniales irresueltos que trataremos más adelante.

Hace pocas semanas se supo que un operador político de Jorge Acurio fue echado de Chinchero por los propios comuneros por intentar sobornarlos o torcer de mala manera sus decisiones. El escándalo tiene nombre propio, pero extrañamente no mereció mayor investigación de los medios locales. Pero más importante aquí es señalar que en este proyecto hay muchos intereses particulares en juego que exceden al propio Acurio, y sería muy interesante que se revelen a través de una investigación periodística seria. Estamos esperando.

Sin embargo, antes de investigar a los verdaderos “lobbies”, lo que ha escupido alguna prensa son acusaciones señalando infundadamente que los “enemigos del Cusco” hacen “oscuros lobbies” para entorpecer la construcción del aeropuerto, acusándolos de ser cómplices del “centralismo limeño”. (ver la edición del Diario del Cusco, viernes 23 de marzo de 2009)). Sí, existe un complot contra el Cusco, pero los están haciendo los fanáticos del neoliberalismo local.

Sabiendo que el aeropuerto de Chinchero es un tema sensible y una vieja reivindicación ciudadana, ésta “prensa” lo utiliza en una campaña negra contra los que, ni siquiera se oponen al aeropuerto, sino, ¡exigen que se haga bien y se respete el derecho de las comunidades! Aquí, los objetivos de esta guerra sucia han sido la Congresista Verónika Mendoza y la Asociación por la Vida y la Dignidad Humana (APORVIDHA). La Congresista Mendoza por su visible apoyo a las comunidades bajo el enfoque de la Ley de Consulta Previa y APORVIDHA por asesorar legalmente a las comunidades e interponer una acción de amparo.

Ojalá me equivoque, pero creo que lo más probable es que el nuevo aeropuerto tenga luz verde y pasen –para variar- por encima de las comunidades, porque están sometidas a tal presión, que agotadas de esta situación, terminarán negociando, y entonces la ley de Consulta Previa, en la práctica, será un saludo a la bandera y se generará un tremendo conflicto social. Pero si esto pasara ¿podrían los cusqueños invocar la misma ley para el caso de Majes-Sihuas II? No, hacerlo sería una descomunal incongruencia con consecuencias jurídico-legales. Vaya encrucijada para el Gobierno Regional.

¡Ay, cómo duele el Desarrollo!

Sin embargo, lo que llama poderosamente la atención, es que con este problema hayan aflorado en la sociedad cusqueña una serie de rezagos coloniales de tinte racista que subyacen a la ideología del Desarrollo. Y debo decir además, que coexisten tres elementos ideológicos transversales en el sentido común cusqueño:
1.El racismo, que se expresa en la invisibilización de las poblaciones indígenas, cuando no en su desprecio directo. Gracias a este factor, muchas comunidades son despojadas sin que nadie diga nada.
2.Un fanatismo neoliberal que pregona que los inversionistas son el principal actor social y la “mano invisible del mercado” resolverá todos los problemas de un modo mágico, aborreciendo todo control Estatal y peor aún, social. Gracias a este factor, la corrupción campea en casi todas las licitaciones y los empresarios, los técnicos y los políticos, mantienen una oscura alianza llenando sus bolsillos.
3.Un dogmatismo desarrollista que asume que el destino ineluctable del Cusco es desarrollarse a la manera de Lima y las grandes capitales del mundo. Gracias a este factor la población anhela más neoliberalismo completando el círculo vicioso.

La ideología del Desarrollo (incluso la sostenible) es profundamente dañina y nada intercultural. Es centralista e inevitablemente anti ambiental, porque la imagen de bienestar que promete y proyecta a los ciudadanos, es al estilo de vida de los ricos del norte, estilo de vida que es imposible de generalizarse a todos, por sus altos e irreversibles costos ambientales. Finalmente, la ideología del Desarrollo, no ha previsto la responsabilidad ética que tenemos con el futuro de nuestros hijos y de las demás especies del planeta, en ese sentido, es profundamente inmoral.

Pero analicemos algunas frases del sentido común: Al decir que: “la consulta previa entorpece el desarrollo del Cusco”, lo que vergonzosamente está emanando, es un profundo racismo y desprecio hacia los comuneros, es exactamente el mismo argumento que utilizó Alan García antes y después de los terribles sucesos de Bagua en el 2009. Cuando se dice: “deben pensar en los intereses del Cusco…” refiriéndose al aeropuerto, en realidad están pensando en sus propios intereses, porque en este modelo de Desarrollo, los intereses culturales, agrícolas y ancestrales de las comunidades no encajan, porque para la ideología “desarrollista” los comuneros no tienen territorios, sino “terrenos”, y un “terreno”, es un objeto que se puede comprar y vender, es un “bien” económico, una mercancía. No hay nada sagrado en una mercancía, se compra y se vende.

En cambio, el concepto de territorio, es mucho más complejo, comporta una cosmovisión, una historia ligada íntimamente a la Tierra, un conjunto de lazos culturales y sagrados que le dan significado a la existencia de cada comunero. Cuando esos lazos se rompen –de hecho el neoliberalismo ha promovido intensamente la ruptura de estos lazos- se rompe toda la lógica comunitaria, se pierden un conjunto de relaciones sociales, culturales e históricas. Por eso, es absolutamente irresponsable y de una supina ignorancia, decir que “el problema” se resuelve con “un estudio técnico, una tasación, un justiprecio, y finalmente, la compra de los terrenos a las comunidades”. Es claro, lo que en realidad están querido decir es: “¡Vende pues indio tus terrenos para construir nuestro aeropuerto!

En el Perú y en el Cusco, la Modernidad (y su versión radical: la globalización) han sido entendidas a la manera fujimorista: “cemento, fierro y obras”, y esto es así porque en esa oscura dinámica de concesiones y licitaciones, en esos huecos de descontrol social que ha dejado el tecnocratismo neoliberal, es donde más opera, gana y crece la corrupción. De allí la odiosa y resignada frase: “no importa que robe, pero que haga obras”, pero ¿y dónde quedan el respeto intercultural, los valores democráticos, la igualdad ante la ley, en buena cuenta, el concepto moderno de ciudadanía? El espíritu moderno reposa sobre el concepto de Ciudadanía y el reconocimiento de derechos para todas y todos sin distinción, pero el desarrollismo cusqueño  ha excluido de esto a las comunidades. Este es pues el modelo de un “Cusco Desarrollado”, fierro, cemento y consumo, y una vida espiritual arrinconada en el turismo.

Es por ello, que existen las luchas populares (eufemísticamente llamadas “conflictos sociales”), es por eso que dispositivos como la Consulta Previa son necesarios para frenar el poder de los poderosos y hacer visibles a los que siempre fueron invisibilizados y ninguneados por una sociedad racista y conservadora. La ley de Consulta Previa podría ser en verdad una fisura dentro del muro neoliberal, y aunque fue promulgada por Ollanta Humala, dudo mucho que su gobierno la respete en los hechos.

No me toques el modelo.

Al recurrir a la Ley de Consulta Previa lo que ha hecho la Congresista Mendoza, es una “impertinencia”, porque les ha recordado a estos sectores conservadores y reaccionarios de la sociedad cusqueña, que los hermanos y hermanas de las comunidades también tienen derechos, es más, uno de sus derechos está consagrado a nivel mundial en el Convenio 169 de la OIT, y no sirve solamente para ponerle límites al Proyecto Majes Sihuas II, o para los abusos de las mineras, sino que –si se quiere ser coherente- también se debe aplicar a cualquier mega proyecto, como el susodicho aeropuerto. Por otro lado, el pecado de APORVIDHA  ha sido hacer bien su trabajo, defender los derechos de los más débiles frente al poder. Ambas cosas son imperdonables para los círculos de poder y los sectores más conservadores la sociedad cusqueña. Por eso, es que los medios al servicio del “desarrollo neoliberal” han disparado contra ellos.

Dos factores no calcularon los defensores de las comunidades de Chinchero: primero, asumir que la mayoría de la población cusqueña en verdad apoyarían activamente sus propuestas, y no fue así. Incluso la gente que se reconoce como de izquierda o progresista ha tenido desafortunadas opiniones al respecto, evidenciando que el concepto que tienen de la Democracia no es intercultural. En el Cusco hay una buena porción de gente en la ciudad que piensa que sus necesidades son más urgentes e importantes que las necesidades de sus hermanos campesinos. Y en segundo término, que ante la arremetida de ciertos grupos de poder y del fanatismo neoliberal, la ciudadanía cusqueña y los sectores en verdad más democráticos iban a reaccionar en bloque a favor de la Consulta Previa, y no ocurre aún nada significativo en ese sentido Las principales instituciones han guardado silencio sobre estos temas. Por lo menos esta ingrata experiencia sirve para ver realmente las dimensiones de lo que nos toca transformar

La Ley de Consulta Previa es una “impertinencia” para el modelo, ni siquiera el propio gobierno nacionalista sabe cómo lidiar con ella, y podemos afirmar que las propias organizaciones indígenas tampoco la tienen clara, pero allí está la ley, para decirles a éstos sectores conservadores y reaccionarios de la sociedad cusqueña, que los hermanos y hermanas de las comunidades también tienen derechos.


Copiando lo peor de Lima

Al más puro estilo de Aldo Mariátegui y de la escuela “montesinista”, hace unos días el “Diario del Cusco”, periódico que dirige el ciudadano Alosilla, también mencionó mi nombre dentro del artero ataque mediático a la Congresista Verónika Mendoza. Me “acusaron” de haber trabajado para APORVIDHA, y “conspirar” también contra la construcción del aeropuerto de Chinchero. Además, dentro de mi supuesto “prontuario”, dijeron que yo era dirigente del partido Tierra y Libertad que dirige mi amigo Marco Arana. Todos saben de mi relación con la Congresista Mendoza, no abundaré más sobre eso, pero sí diré que cuando la Congresista encaró al ciudadano Alosilla el domingo pasado en su propio programa, este nerviosamente amenazó con sacar un video donde supuestamente aparezco conspirando. Obviamente no mostró nada, a pesar del ademán que hizo “A ver búscame ese videíto, hay un campesino que lo menciona”. Ahora va a tener que probar que ese video existe y no es un montaje, que he trabajado en APORVIDHA y que milito en Tierra y Libertad.

Conozco a los amigos de APORVIDHA y a Izcra Chávez por su infatigable defensa de los Derechos Humanos y la Democracia. Nunca he sido contratado por ellos, ni desarrollé labor alguna que haya sido remunerada, más bien participé con ellos en muchas jornadas de lucha contra el retorno de la mafia “fujimontesinista”, esa de la que han aprendido bien algunos “periodistas” cusqueños que tiran barro con ventilador. Renuncié al partido Tierra y Libertad hace más de un año, y nunca tuve cargo relevante alguno,  pero defiendo su ideario ambientalista, su defensa de los DDHH y su vocación democrática, no veo por qué tendría que ser malo o reprobable haber sido militante de Tierra y Libertad, como si comulgar con las ideas ambientalistas y defender el derecho de los pueblos fuera una prueba de torva maledicencia.

Ahora el ciudadano Alosilla, si es que en verdad cree en la ciudadanía, tendrá que rectificarse. ¡Bah! francamente lo dudo.

Malditos centralistas

Todos sabemos que existe el centralismo y lo aborrecemos, pero es un fenómeno mucho más complejo de lo que parece. Hay un centralismo que involucra a todo el país cuyo centro es Lima, pero allí no acaba la cosa, sino bastaría con invadir Lima o “descentralizar” el Estado y se acabó el centralismo. El centralismo no es sólo un fenómeno económico y político, es sobre todo un factor ideológico y cultural que se sostiene sobre la antigua idea de que: “yo soy mejor que tú”. Y eso, no lo piensan sólo los limeños, también los cusqueños de la ciudad respecto de sus hermanos indígenas.

Entonces, existe pues un centralismo local y regional, y para algunos el centralismo es en realidad una secreta envidia. Cuando despotrican contra Lima, no necesariamente están afirmando al Cusco. Los centralistas cusqueños quieren que nos desarrollemos a la manera de Lima, que el Cusco recupere su “esplendor imperial”, que haga honor a sus títulos. Y aquí el dogmatismo desarrollista juega un papel importante, porque exalta el modelo neoliberal de Lima. Odian a Lima pero quieren Ripley, Larcomar, multicines racistas y aeropuerto internacional,  aunque los costos de aquello lo paguen las comunidades indígenas de la “periferia” cusqueña.

Neoliberalismo y Desarrollo se han homologado, son ahora una ecuación. Por eso, es que a los centralistas cusqueños les es imposible imaginar un “desarrollo distinto” al del modelo neoliberal, porque para no ser “subdesarrollados” es necesario tener todo lo que el patrón de poder dice que debemos tener. ¿Cómo miran embobados el supuesto desarrollo chileno los limeños? Lo miran con odio y envidia, y ¿a quienes miran los chilenos con envidia? A los países más “desarrollados”: EE.UU. y Europa, y aquí nos topamos con el límite, con aquello que dice Aníbal Quijano: que el patrón de poder (es decir, la regla, la norma justa, la medida que va a medir todo en la civilización) es colonial, es decir, arcaico y racista. La idea de Desarrollo es por eso, eurocéntrica y racista, mal hacemos en seguir sosteniéndola, mal hacemos en envidiar el Desarrollo de países que en el fondo piensan que nosotros no estamos capacitados para igualarlos jamás, mal hacemos en envidiar a países que han dejado al mundo al borde del colapso ambiental y cuyo pasatiempo ha sido la guerra, mal hacemos en no mirar a nuestros pueblos originarios como portadores históricos de una esperanza al Desarrollo, a esa esperanza le llaman el “buen vivir”.

No hay nada más centralista que el concepto de Desarrollo, porque quien lo reclama para sí, siempre es un subdesarrollado, y porque el ideal al que quiere llegar el subdesarrollado, es el de su dominador. Por eso se explica el odio y la envidia, odio porque en el fondo el subdesarrollado se sabe dominado, y envidia porque anhela ese poder para dominar a otro más débil.

Después de éstas reflexiones volvamos al tema del aeropuerto. En estos casos, cuando uno ve tanto nerviosismo y ansiedad de las autoridades y de algunos sectores de la “prensa”, las preguntas que hay que hacerse son ¿Cuáles serían los oscuros negocios que podrían esconderse detrás de la construcción de un aeropuerto internacional? Y ¿Quiénes se beneficiarían directa o indirectamente con las concesiones y licitaciones? Jalando el hilo de la madeja se debe llegar a la verdad. Pero esa, es labor de los periodistas, los de verdad.

Oye, una consulta…

La falsa acusación del diario de Alosilla de que coordinamos APORVIDHA, La Congresista Mendoza y este servidor, ojalá fuera cierta, lamentablemente no lo es, hay un nivel grande de desarticulación política en general, y muchos personajes “progresistas” siguen aún creyendo en el dogma eurocénctrico del “progreso y el desarrollo”. Por ello, es necesario que los investigadores de la cultura y de la historia del Cusco, las instituciones de la sociedad civil, los periodistas honrados, los defensores del patrimonio, los universitarios, los líderes políticos, los artistas, las organizaciones populares, los colectivos y los ciudadanos en general, se pronuncien sobre la Ley de Consulta Previa en este caso específico del aeropuerto. Porque si no lo hacen ahora, no esperen hacerlo en el tema de Majes Sihuas II, nadie les va creer. Pero lo más terrible no es eso, sino el mensaje que con su silencio le podrían estar dando a nuestros hermanos de las comunidades: “Tú sólo eres una postal del Cusco, un buen tema de investigación, pero no tienes derechos, tú no eres cusqueño.”

El intenso y múltiple debate sobre la izquierda (por venir) (1)/ Álvaro Campana


El viraje del Gobierno hacia la derecha, ocurrido más definidamente después de la declaración del estado de emergencia en Cajamarca, ha hecho que se intensifique aún más el debate acerca de la izquierda1 su futuro. Esto, entre otras cosas, porque se abre un espacio hacia ese flanco que de alguna manera ocupaba el nacionalismo con su otrora discurso antineoliberal.

Con el Gobierno tomando distancia de sus aliados, los notables de origen izquierdista, empujándolos a replantear su accionar político, pero, aún más, emergiendo una nueva agenda y un nivel de movilización y de lucha ecosocial importante,(2) ante la ampliación extensiva e intensiva del neoliberalismo extractivista,(3) se está en la urgencia de (re)construir una propuesta de izquierda que debe mirar más allá del redistribucionismo y plantearse seriamente el problema de una democracia más sustantiva y, aún más, un cambio civilizatorio.(4)

Se abren así —desde nuestro punto de vista— las puertas para una propuesta capaz de recuperar los vientos de la transformación social, de una nueva radicalidad política (que va a las raíces de los problemas) y de carácter refundacional del país (un nuevo proyecto de país puesto en juego además para revitalizar la propia democracia), que alguna vez tuvo la izquierda, porque no entran en juego solo el destino de los territorios de los pueblos, sino también su cultura y, sobre todo, esos anhelos que se llaman democracia y soberanía popular, y que consisten en tener derecho a decidir sobre las propias vidas.

Sin embargo, no pocos son los desafíos, tanto discursivos como prácticos, que debe afrontar esta izquierda en ciernes, pues debe enfrentar sus propios fantasmas, superar sus errores reiterativos y lograr refundarse de cara a los desafíos de la “nueva escena contemporánea” en la que habitamos.

Urge, así, que se hallen pistas que permitan hacer efectivo ese proceso crucial de reconstrucción de la izquierda para el país, que impulse las transformaciones que se vienen postergando incluso desde la derrota del fujimorismo, estancándonos en una “transición inconclusa”. Es evidente que, de frustrarse “la gran transformación”, como de hecho ocurrirá con la derechización del Gobierno, se corre el riesgo de volver a una dinámica en la que capitalizará la derecha fujimorista y ciertos sectores de “izquierda” que apelan a dinámicas violentistas y autoritarias y, por qué no, “fascistoides”, en medio de la crisis económica que se cierne sobre el país debido a la crisis económica mundial, el aumento creciente de las desigualdades sociales, la frustración con la democracia y los conflictos socioambientales. En este pequeño texto consideraremos algunos debates planteados de cara a esta reconstrucción de la izquierda.

Muchos, por ejemplo, vienen planteando la falta de “modernidad” o de “modernización” de la izquierda como problema, desde el anhelo antiguo de quienes concebían esto como su “socialdemocratización” a la europea que ha terminado confluyendo con la visión liberal que plantea que la izquierda, para ser moderna, debería aceptar sin más, como horizontes infranqueables de la realidad, la democracia liberal y la economía de mercado, restringiéndose a una especie de “progresismo cultural”.(5)

Pero la crisis ha puesto en duda el papel incontestablemente progresivo del mito del libre mercado, y se ha demostrado, por una parte, que la mayor intervención del Estado y las políticas redistributivas son necesarias, pero además se va revelando la labor destructiva de la naturaleza, de la diversidad cultural y de las dinámicas integradoras en la sociedad, lo que implica la implantación de un fascismo social y el retroceso de la propia democracia sometida a los poderes fácticos (cada vez más transnacionalizados) a los que está llevando el neoliberalismo.

Si aludimos a uno de esos fantasmas, pensemos en lo que significa la aparición del brazo político de Sendero, el famoso MOVADEF, su tenacidad para disputar espacios entre los sectores más descontentos de la población y tener audiencia, volviendo a poner en debate el tema de la política y la construcción de poder que no se agota en la disputa electoral o institucional.(6) Esto obliga, además, a abordar seriamente lo que significó para la izquierda el conflicto armado interno por varias razones: una, que muchos sectores de la población confunden, no sin la ayuda de los poderes mediáticos, al senderismo con la izquierda en general, y porque, por otra parte, se chantajea y se criminaliza a la izquierda invocando siempre el cuco del “terrorismo”.

La izquierda debe mirar, también, a su propia historia y abordar cuáles fueron los presupuestos que hicieron que muchos de sus militantes se enrolaran en la “lucha armada”,(7) habiéndose conocido solamente los casos del “terrorismo senderista” y del “militarismo vanguardista” del MRTA. A esto debemos agregar que con el conflicto armado interno se consumó la derrota de una izquierda más popular, de masas, que tuvo interesantes intuiciones y se fue planteando la hipótesis acerca de la democracia y del socialismo como la construcción de un poder popular como base de un gobierno popular.(8)

Al haber sido superada esta corriente por la acción de la guerra entre el terrorismo senderista y el terrorismo de Estado (que aniquiló a muchos de los mejores dirigentes populares), y ante las limitaciones de una dirigencia incapaz de creatividad y muy dispuesta a arriar las banderas y a abandonar a la militancia, se dio lugar a la instauración de un largo periodo de consolidación del modelo neoliberal.

Otro desafío tiene que ver con la alarmante persistencia de una generación que ya debió ser superada y que no encuentra aún un relevo generacional capaz de desplazarla. Esto es evidencia de esos problemas por afrontar dentro de la izquierda, aunque este proceso parece empezar a gestarse si tomamos en cuenta que nuevos liderazgos y organizaciones partidarias aparecen, pero también porque los colectivos militantes se multiplican y diversos procesos de organización y de luchas populares surgen y se desarrollan a lo largo del país.

Acerca de esas prácticas que nos llevan a esos errores recurrentes que hacen parte de la cultura política peruana, persiste también una tremenda fragmentación ocasionada por caudillismos y oportunismos mezclados con ese afán doctrinarista, vanguardista, epistemológicamente conservadores (9) que han caracterizado a la izquierda peruana, y que la han envuelto en múltiples e internas excomuniones reduciéndola a capillas, coincidiendo con la fragmentación presente en el país mismo e incapaz de encontrarse con el país. Muestra de ello es la todavía persistente hegemonía del discurso del capitalismo popular iniciado con Hernando de Soto en la noción de pueblo y que dejó a la izquierda de corte obrerista o campesinista sin capacidad de disputar lo popular por buen tiempo.

Otra de las limitaciones más importantes de la izquierda fue su incapacidad para entender el problema cultural del país, es decir, asumir el carácter colonial del Estado-nacional tal como lo conocemos y de la propia sociedad. Su reduccionismo clasista vio solo campesinos cuando además éstos también eran indígenas.

La crítica feminista, surgida en los años ochenta, y, finalmente, la presencia ahora del “tema” ecológico que se pone de manifiesto en un contexto de calentamiento global y de intensificación de los conflictos socioambientales, son otras perspectivas que interpelan a la izquierda, pero que le pueden permitir construir un proyecto más amplio, emancipatorio y transformador, como ya hemos dicho, sin dejar de lado la lucha de los trabajadores, los sectores urbano-populares y los jóvenes.

Finalmente aparecen otros debates no menos importantes, como el que se refiere a la política (declarada en crisis junto a los sistemas de partidos), al poder y a la estrategia, al cómo se hace política, cómo se lidia con la diversidad y la complejidad en un mundo cada vez más complejo, virtualizado, conectado y segmentado; cómo organizarse a partir de esta realidad concreta que obliga a redefinir las características de la organización política; el papel del Estado y la relación frente a él, así como el de la dinámica de la representación política, en una sociedad en la que predominan los poderes fácticos; el de la sociedad civil —más centrada en el consensualismo y el activismo cívico y el de los movimientos sociales que muchas veces tienen una actitud de reparo frente a las dinámicas estatales del poder—.

Sobre estos diversos debates y desafíos hemos hecho algunos comentarios que ayudan a delinear nuestra propia opinión. Creemos que éstos deben ser más desarrollados y sometidos al juicio de la práctica, así como deben ser puestas en juego las múltiples hipótesis acerca de cómo hacer posible la reconstrucción de ese proyecto de izquierda que el país necesita.(10) Ya habrá ocasión para tratar más estos temas que el límite de espacio no nos permite desarrollar aquí.

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1. Existen en realidad diversas izquierdas, pero aquí planteamos la idea de izquierda en singular buscando comprender a un conjunto de expresiones que pueden dar forma a una izquierda por venir.

2. La Marcha Nacional del Agua es una demostración de esto, un punto de quiebre que ha hecho que diversos analistas hablen de la emergencia de una “izquierda verde”.

3. La socióloga Maristella Swampa afirma que el modelo de desarrollo “extractivista” que hoy se aplica en varios países de América Latina, incluidos los gobernados por los llamados gobiernos progresistas, no es otra cosa que la segunda etapa del neoliberalismo aplicado en los años 90. El Colectivo Situaciones planteó hace unos años que está en curso y en disputa la generación de un nuevo tipo de gobernabilidad neoliberal que promueve redistribución pero que no cuestiona la entraña neoliberal, ni, menos, la capitalista. David Harvey, geógrafo marxista, plantea al neoliberalismo como un proceso de “acumulación por desposesión”, similar al iniciado en los comienzos del capitalismo con la acumulación originaria. Este modelo de desposesión incluyó una etapa privatizadora de los activos públicos y ahora ha pasado a concentrarse en la expropiación de los recursos estratégicos, con todo lo que ello implica en materia de violencia y retroceso de la democracia.

4. Un cambio civilizatorio implica que la izquierda no se propone la administración de lo establecido, o una transformación de la política económica, sino que se pone como horizonte el cambio de un mundo en crisis abordando sus problemas más profundos en todos los planos; asumiendo, por ejemplo, la crítica a la noción de “progreso” y “desarrollo”, recuperando otras opciones de vida y la diversidad cultural en general y una crítica profunda a muchos de los presupuestos occidentales y la superación del capitalismo como su creación última.

5. Pensamos en el artículo de Rosa María Palacios acerca de lo que ella llama la “izquierda conservadora”: una izquierda retrógrada que, según ella, sigue añorando al Estado, que no acepta al mercado porque genera transformaciones (provocando incertidumbres) y porque es ambientalmente pesimista. Muestra por supuesto los límites de los intelectuales orgánicos de la derecha liberal, incapaces de ver el mundo sino a través del marco del supuesto desarrollo imparable del Perú. Una derecha incapaz de ver la crisis que abate a las metrópolis capitalistas, la lógica depredadora con la que intenta salvarse —a través de una política guerrerista para apropiarse de los bienes comunes, o de una capitalismo del desastre—, o de la catástrofe ecológica en la que cada vez más se sumerge el mundo, no sin dejar de mencionar las dinámicas de destrucción de los lazos sociales comunitarios o ciudadanos que permitían formas de vida más pacíficas y democráticas.

6. Llama la atención que varios analistas políticos vinculados a las tradiciones de izquierda planteen que, al impedirse la inscripción al MOVADEF (Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales), se cierra al senderismo el camino a la confrontación política de “ideas” y, nos imaginamos, plantean que se les abre otra opción en la ilegalidad violentista, como si éstos fueran los dos únicos modos a través de los cuales se desenvuelve la política. Esto evidencia hasta qué punto el liberalismo ha inoculado la forma de enfocar la política dentro de las izquierdas más críticas.

7. La “lucha armada” fue considerada una vía estratégica para la revolución sobre todo después del triunfo de la Revolución Cubana. Algunos estudios historiográficos recientes empiezan a plantear que el MRTA respondió a una oleada ya descendente de las luchas guerrilleras en América Latina, más allá de los juicios que podamos hacer sobre este grupo. Por otra parte, se sigue sin dar cuenta de ese extraño fenómeno que fue el senderismo, objeto elusivo que expresa no solo lo más enrevesado de la izquierda sino del país, que también produjo al fujimorismo, no sin contener en sí recorridos vitales más complejos. Pero, además, se debe decir, quedaron en el camino otros esfuerzos “político-militares” enfrentados al propio senderismo y a la “guerra sucia” que el Estado implementaba en el contexto de finales de los años 1980.

8. Podemos rastrear la idea del socialismo como autogobierno y también como poder popular ejercido por el pueblo, desde la apuesta de Mariátegui que puso énfasis en la comunidad indígena y en la organización obrera como bases de la construcción de un socialismo desde abajo, hasta las vinculaciones entre el ayllu y las utopías anarcosindicalistas, pasando por el ideal de Comunidad Autogestionaria que se forjó en Villa El Salvador y la tesis de gobierno y poder que emergió en Izquierda Unida, no sin conexiones por supuesto con diversas experiencias latinoamericanas. Creemos que aquí hay una tradición por recuperar, sobre todo después de haber observado el papel destituyente y constituyente de los movimientos sociales en la década de 1990 en diversos países de América Latina, cuya acción fue base de los procesos refundacionales de varios países.

9. Una idea de lo “científico” como fuente de verdad que se halla más allá de las experiencias sociales, un culto a la razón logocéntrica, escolástica y de manual siguen presentes en las orientaciones de unas izquierdas incapaces de dialogar con las necesidades sociales y construir relaciones más democráticas dentro y con las organizaciones gremiales y populares. Encima muchas de ellas, ahora ganadas por una idea de la política que no cuestiona el corsé demoliberal y restringe su idea del poder al Estado o, peor aún, al gobierno, y, por eso, muy poco deseosa de construir desde abajo. No se puede dejar tampoco el seguidismo doctrinario, canonizante y cuasi religioso de quienes buscaron y siguen buscando una verdad revelada y multiplicaron la confrontación con las herejías e hicieron de su eliminación su razón de ser. Necesitamos una revolución epistemológica y cultural.

10. Hay hipótesis diversas que van emergiendo desde lados diferentes; seguramente éstas tienen mucho que aportar. Por nuestra parte, venimos trabajando en la hipótesis estratégica de apuesta por la construcción del poder popular. Podemos mencionar, grosso modo y de manera incompleta, que ésta puede comprender: a) La idea de lo fundamental del poder organizado del pueblo para transformar la sociedad y el Estado, y que esta lucha debe librarse muchas veces en el Estado, contra el Estado y también más allá del Estado. b) Reencontrarnos con lo mejor de la tradición de lucha de nuestra izquierda popular y abordarla también críticamente. c) Asumir los desafíos de la “nueva escena contemporánea”, la derrota de otras hipótesis triunfantes que desarrolló la izquierda y las transformaciones profundas que se vienen produciendo y que complejizan las cosas cuestionando los “bibloquismos” fáciles (la posición frente a la primavera árabe produjo amargos debates en la izquierda occidental). d) Mirar al país y a las opciones civilizatorias que se incuban en las culturas indígenas, cada vez más arrinconadas por los megaproyectos voraces, y en las diversas formas realmente existentes de resistencia frente a la nueva modernización capitalista. Para ello es necesario transformar nuestra epistemología (nuestra idea de cómo se construyen los saberes y cómo se articulan éstos con las subjetividades rebeldes) y construir una nueva cultura política radicalmente democrática y centrada en los procesos de construcción colectiva y de transformación personal, orgánica y social y de autogobierno. e) Huir de la paranoia centralizadora del partido, lo que no significa dejar de lado la urgencia de la construcción de la organización política; por ejemplo, pensar en un espacio de articulación, de aprendizaje y construcción de línea política colectiva y que no comprenda solo lo tradicionalmente considerado como político, sino también al conjunto de luchas y organizaciones sociales y culturales que se multiplican por el país. f) Recuperar la idea de estrategia, de pensar el cómo construimos un nuevo tipo de poder, de organización; cómo generamos procesos profundos de transformación del país.

¿Vives bien? El Buen vivir en la ciudad





IQUITOS ruge por el agua: más de 1500 personas se movilizaron por las principales avenidas de la ciudad.


IQUITOS ruge por el agua, la vida y el territorio! el 1ero de Febrero con más de 1500 personas que se movilizaron por las principales avenidas de la ciudad. Diversas organizaciones indígenas, sociales, políticas, culturales y ciudadanos expresaron las consignas: Loreto escucha, Nanay está en peligro!; alerta, alerta, alerta que camina.. el pueblo organizado por el agua y por la vida!; el agua es un derecho y no un privilegio!, Indígenas presentes por el agua y por la vida!

Los manifestantes se hicieron escuchar al compás de la murga del grupo cultural La Restinga y de los cuetones del gremio de Construcción Civil.

La movilización, convocada por ORPIO(Organización de los Pueblos Indígenas del Oriente) y sus Federaciones en el marco del inicio de la Marcha Nacional del Agua y de la Movilización Permanente en Defensa de la Vida, el Agua y a la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas declarada por AIDESEP (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana), se realizó de manera exitosa gracias a un proceso que incluyó  pintas con stenciles, pegado de afiches por toda la ciudad, presencia en los medios de comunicación por parte de los apus: Emerson Sandi, Enrique Coquinche y Alfonso López y conversaciones internas con otras organizaciones populares, creando así un escenario de lucha en la ciudad para el día de la marcha.

La dirigencia de ORPIO, a través de su presidente Emerson Sandi Tapuy, señaló en los medios de comunicación que las acciones iniciadas por los cajamarquinos representan la lucha de todo el pueblo peruano contra el desconocimiento y la vulneración de derechos por parte de las empresas extractivas, sean estas mineras o petroleras.

Asimismo, brigadas de jóvenes indígenas y jóvenes de la UNAP salieron los días previos con stenciles y sprays en mano a pintar la ciudad, y a pegar el afiche: Iquitos ruge por el agua! en mercados, paraderos, y paredes del pueblo..

Un compañero que asistió a las reuniones de convocatoria a otras organizaciones contó un fragmento de la conversación entre un dirigente indígena y el dirigente de construcción civil.

"Hermano, venimos a convocarte a la lucha de los pueblos por el agua.., como organizaciones indígenas estamos..   y el dirigente de construcción responde: hermano, sé por lo que has venido, la causa es justa, ese día estaremos ahí; sólo que también queremos que salgas cuando nosotros estemos en lucha.

El día de la movilización, ORPIO, Federaciones y colectivos indígenas partieron desde su local hasta la plaza 28 de Julio y encontraron a un gran contingente de Construcción Civil-CGTP. La Restinga, estudiantes de la UNAP y UCP, Colectivo Amazonía, Asociación Mayantú, Tierra y Libertad Iquitos y el Movimiento por el Poder Popular estaban también presentes para iniciar la movilización loretana por el agua.

Finalmente se conformó el Comité de Defensa del Agua y la Vida que pondrá en agenda la problemática del agua en Iquitos, debido a la amenaza de la petrolera Conoco Phillips que está en la fase exploratoria en la cuenca del río Nanay, que abastece de agua a la ciudad.

Movimiento por el Poder Popular (MPP), el Sábado, 4 de febrero de 2012

Reglamento de la ley de Consulta desconoce el derecho al consentimiento previo, libre e informado/ CAOI


El Reglamento de La Ley de Consulta, Ley 29785, aprobado por Decreto Supremo 001-2012 del Ministerio de Cultura y publicado ayer en el Diario Oficial El Peruano, continúa desconociendo el derecho al consentimiento previo, libre e informado e insiste en tratar de impedir que sean revisados todos los actos inconsultos anteriores a la promulgación de la Ley, según el artículo segundo del Decreto Supremo, referido a su vigencia.

Aunque en el inciso 3 del artículo 1 señala que “el derecho a la consulta se realiza con el fin de garantizar los derechos colectivos de los pueblos indígenas” y en el siguiente “toma en consideración la Declaración sobre los Derechos de los pueblos indígenas de las Naciones Unidas”, en la práctica, como lo ha advertido la CAOI en más de una oportunidad, la consulta se reduce a un procedimiento administrativo que podría justificar la vulneración de esos derechos, porque sus resultados no son vinculantes y deja la decisión final en manos del Estado: así lo señala claramente el Reglamento en el inciso 5 del primer artículo: “el resultado del proceso de consulta no es vinculante, salvo en aquellos aspectos en que hubiere acuerdo entre las partes”.

El Reglamento tiene declaraciones interesantes, por ejemplo su artículo cuarto señala que el contenido de la medida a consultarse “debe cumplir con la legislación ambiental y preservar la supervivencia de los pueblos indígenas”. Pero sin carácter vinculante, ¿cuál es la garantía de que esta declaración se cumpla?

Es sumamente contradictorio, pues el artículo 5.d dice que las consultas deben realizarse con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento, pero agrega que “el no alcanzar dicha finalidad no implica la afectación del derecho a la consulta”.

En su articulado ha incorporado la perspectiva de género, a presión de las organizaciones indígenas. Pero insiste en que solo son sujetos de consulta los pueblos indígenas afectados “directamente” por la medida a consultarse. Esto es peligroso, porque muchos proyectos mineros o de construcción de represas, impactan sobre zonas que no necesariamente están en el ámbito geográfico del proyecto. Esto sobre todo cuando se afectan cuencas hidrográficas (artículo 7).

El Reglamento deja al Estado la potestad de suspender el proceso de consulta (artículo 21). Y deja también en manos del Estado (del Viceministerio de Interculturalidad) el proceso de seguimiento del cumplimiento de los acuerdos (artículo 28). Nuevamente el Estado es juez y parte, pues con esto se fiscaliza a sí mismo.

Su Sexta Disposición Complementaria, Transitoria y Final, indica que los sistemas de evaluación del impacto ambiental deben incluir información sobre la posible afectación de derechos indígenas del proyecto de inversión. Pero estos estudios son realizados por consultoras contratadas por las propias empresas y en ocasiones llegan a negar la presencia de población y de actividades productivas en las áreas de concesión.

Otra Disposición peligrosa es la novena, porque mantiene la potestad del Estado de declarar de necesidad pública la exploración o explotación de recursos naturales en determinada zona.  Y la décimo quinta, según la cual la construcción y mantenimiento de infraestructura para la provisión de servicios públicos no está sujeta a la consulta. Y una carretera o una represa siempre impactan negativamente en los derechos de los pueblos indígenas.


Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI- Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Chile, Argentina

Lima, 4 de abril del 2012.

Pronunciamiento del MPP a veinte años del golpe de estado fujimontesinista



Un 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, un sector de las Fuerzas Armadas, grupos económicos y mediáticos urdieron un golpe de estado que no sólo terminó con el periodo democrático iniciado en 1980 sino con un proceso más vasto de transformación democratizadora iniciado a finales de los años sesentas que acabaría con la oligarquía, contribuyendo desde entonces a la constitución de una neo-oligarquía trasnancionalizada.

Así, hace 20 años empezó a consolidarse en nuestro país la instauración de un modelo no sólo económico, sino político y cultural: el neoliberalismo. Un modelo represivo, criminal, envilecedor y corrupto que debió apelar a la dictadura política económica y cultural, a la violación de los derechos humanos, a la manipulación mediática y psicosocial, y al saqueo de nuestros bienes públicos para realizarse y perdurar.

En un contexto en el que un modelo de acumulación capitalista transitaba hacia otro, tuvo lugar una prolongada crisis que destruyó, junto a la guerra sucia alentada por el terrorismo subversivo y el terrorismo de estado, los derechos conquistados y el tejido social y organizativo construido a lo largo de décadas por los sectores populares en el Perú.

Desde entonces padecemos, a pesar de los recambios de gobierno a través de las elecciones, muchos de ellos elegidos por una sólida voluntad de cambio, un “estado de excepción” que tiene su documento fundamental en la constitución del 93, surgida del fraude, y que garantiza la reproducción del mismo modelo. Un país cada vez menos democrático con la soberanía popular restringida y sometida a los poderes fácticos, un Estado represivo y criminalizador funcional a una economía global de “acumulación por desposesión”, que pasa por encima de los pueblos que habitan el país violentando sus derechos, culturas y territorios, que nos condena a ser productores coloniales de materias primas y que perpetúa una corrupción cada vez más legalizada e institucionalizada.

Vivimos pues en un país en el que se siguen exacerbando las diferencias e injusticias sociales y culturales, se multiplican las ciudadanías de segunda categoría, se extiende la violencia asesina que acaba con la vida de quienes se resisten a la infamia para enriquecer y dar poder a unos pocos a los que poco interesa el futuro, quienes a nivel local, nacional y global destruyen la experiencia acumulada por la humanidad y a la naturaleza en medio de una evidente crisis civilizatoria.

Veinte años después la tarea de abrir un nuevo curso y construir un proyecto histórico popular, democrático, intercultural en nuestro país está pendiente. Un proyecto de democratización radical del estado y de la sociedad, un Estado plurinacional que haga realidad la convocatoria a la patria de todas las sangres en el que los pueblos y sus territorios son respetados, en el que en el campo y la ciudad construimos una sociedad basada en la autonomía, la solidaridad y el buen vivir a diferencia de la lucha fratricida brutal y depredadora a la que nos somete el actual modelo. Un proyecto que permita generar un mundo multipolar y solidario que afronte la grave crisis ecológica, la guerra y el pillaje capitalista.

Hoy más que nunca la izquierda, los movimientos sociales, los trabajadores, los indígenas, las mujeres, los y las jóvenes que logramos la derrota del fujimontesinismo estamos llamados a construir este proyecto que tiene para nosotros un norte y un medio fundamental: la construcción del poder popular, el ejercicio del poder constituyente que de cara al bicentenario de la República nos permita, en las calles, en los espacios institucionales, en diversas experiencias de transformación concreta de las relaciones sociales en múltiples ámbitos, lograr una democracia sustantiva, una sociedad justa y con reconocimiento de su diversidad logrando así una patria para todas y todos, un Perú Nuevo dentro de un mundo nuevo.


Conga: el agua ¿interés minero o de todos los peruanos?/Juan Aste Daffós


El agua limpia para consumo humano o la agricultura para la alimentación en el Perú se hace cada vez más inaccesible, porque frente al aumento de la demanda por el incremento de la población y la disminución del volumen de las fuentes de agua por la deforestación y el calentamiento global, existe una mayor contaminación de efluentes industriales, mineros y de hidrocarburos que están afectando irreversiblemente los ecosistemas de páramos, lagunas, ríos, y bofedales que son colchones y filtros naturales de agua.

Asimismo, el poder de las empresas, tanto industriales como mineras, de hidrocarburos, y de energía, hace que el Estado Peruano les otorgue licencias con primera prioridad en el uso del agua frente a terceros, aún cuando las comunidades se vean afectadas en el uso ancestral de sus sistemas hídricos y las poblaciones locales sean limitadas a utilizar agua pocas horas al día.

En consecuencia, hay una disminución del volumen de acceso al agua limpia a la población urbana y rural, y adicionalmente, al requerir un mayor costo para su tratamiento por estar contaminada, este se transfiere al precio del agua, por lo que esta se encarece, y adicionalmente, el promedio de pérdidas y derroche del agua es del 40% en América Latina y el Perú. Esto último ocurre porque no se implementa una política pública descentralizada de recursos hídricos basada en la gestión social y concertada de las cuencas sino en el interés privado e individual contraviniendo la visión del manejo del agua como un derecho humano colectivo. En otras palabras, el agua limpia en el Perú no abunda, es escasa y tiende a encarecerse porque prima el interés privado sobre el interés colectivo.

DATO: La situación del agua es complicada tanto para la población de la cuenca del pacífico, que comprende la parte occidental de la sierra y la costa, donde se cuenta solo con el 1.8% del volumen total de las fuentes de agua en el Perú para atender las demandas del 70% de la población del país, como para el 26% de la población que se encuentra en la parte oriental de la sierra y la amazonia sobre la cuenca del atlántico que contando con el 97% del agua, tiene cada vez mayores niveles de contaminación que están reduciendo e incluso eliminando el agua limpia de los ríos y lagunas, afectando la biodiversidad y la salud de las poblaciones locales.

¿La privatización del agua con la construcción de la infraestructura hidráulica (canales, tuberías, reservorios y acueductos) va a resolver el problema del acceso al agua limpia a las grandes mayorías o se va a convertir en un negocio monopólico de grandes empresas que ven al agua como el “oro azul”?

Cuando hay fuerzas que se oponen a la realización de proyectos de agua por parte de gobiernos regionales o locales ¿no será que hay intereses económicos como los de la minería para que en las cabeceras de cuenca se exploten recursos mineros y se destruyan los ecosistemas de lagunas, los acuíferos por donde se filtran el agua subterránea para salir como manantiales o puquiales en zonas donde le dan vida a especies de flora y fauna que sirven a las poblaciones aguas abajo de las cuencas? De no llegar el agua a estos lugares, los pastos y otras especies de flora se secarían y se generaría desertificación afectando la biodiversidad y a las poblaciones locales.

Las represas y reservorios tiene sentido construirlos cuando no afectan y menos sustituyen los ecosistemas de las lagunas, ríos y los acuíferos, para llevar adelante obras de riego, generación de energía eléctrica y acceso a agua potable y desague. Pero cuando se construyen como “compensación” por la destrucción de estos ecosistemas, y afectan la biodiversidad y la vida de las personas tanto en la parte alta de la cuenca como cientos de kilómetros aguas abajo de la misma, para extraer oro u otros metales en tajos abiertos que son sumideros de aguas ácidas que van hacia los acuíferos o se depositan relaves y desmontes en grandes áreas que el sol y el viento convierten en polvo metálico tóxico, que conjuntamente con los camiones que laboran en la mina, es dispersado en el aire y luego en el pasto y las personas, resultan en proyectos inaceptables ambiental y socialmente para el país.

El proyecto Conga destruirá los ecosistemas no solo de 4 lagunas sino que afectará al conjunto de ellas en la zona porque están interconectadas para abastecer a las correspondientes cuencas y al explotar el tajo abierto y romperse las rocas generará aguas ácidas en función del contenido de sulfuros bajo el suelo. No es que la minería use el 2% del agua sino que destruye las lagunas y sus ecosistemas y contamina aguas superficiales y subterráneas a lo largo de las 5 cuencas involucradas.

Si la gestión de recursos hídricos es estratégica en la protección del agua, la biodiversidad y la vida de las personas, y el Ministerio del ambiente debe ser el ente rector, ¿por qué se quiere privatizar el agua mediante la entrega de derechos de concesión a empresas transnacionales? ¿Es un problema ideológico o un conflicto de intereses entre quiénes están por un “país minero” para beneficio principal de 5 empresas transnacionales que se llevan las tres cuartas partes de las utilidades netas obtenidas de la explotación minera en el Perú o que la economía se diversifique hacia un desarrollo sostenible basado en el uso apropiado del agua y la biodiversidad en beneficio de todos los peruanos.      

Nota: El editorial de El Comercio del domingo 12 de enero del 2012 tiene una visión cuantitativa y económica del problema del agua en el Perú que termina beneficiando a los empresarios mineros, por lo que no toma en cuenta los aspectos ambiental y social que están  a la base del interés colectivo y del desarrollo sostenible del Perú, es decir, del futuro de su población.  También yerra cuando afirma que los recursos del canon minero de Cajamarca (1,230 millones de nuevos soles en 5 años) fueron devueltos al no ser gastados, porque los recursos del canon minero les pertenecen a los gobiernos regionales o locales y si no se gastan se consideran saldo para ser ejecutado el siguiente año.  Los recursos ordinarios si se pierden si no se gastan en un año.

Publicado el 13 de enero del 2012


El combo cabrón/ Antonio Zambrano


Baila o disparo, baila o te mato. 
El Combo Cabrón, Canción de Vicentico y Calle 13

Vota lo que puedas, construye lo que quieras, no hay nada que esperar.
 Rodolfo Walsh

No me convence. Definitivamente no es para nada solida esta postura que nos muestra Sinesio Lopez Jiménez el día de hoy en La República con su articulo: Ollanta – ¿Metamorfosis o captura? , intentando (nuevamente) quitarle las culpas al presidente por el viraje hacia la derecha de este gobierno, argumentando que Humala se encuentra capturado por los representantes de esta parte del espectro político. ¿Pasaríamos de tener no solamente que soportar a un Pachacutec azul en la cárcel sino a un Atahualpa chato en palacio de gobierno? Asumir esa ingenuidad es casi tan absurdo como retarnos a creerle al fujimorismo en su intento de argumentar (como hizo por tanto tiempo) que Montesinos era el artífice único del latrocinio del Estado mientras Fujimori gestionaba cándidademente el gobierno mas corrupto de nuestra historia.

Ciertamente el enemigo no es el Estado, y no lo puede ser en cuanto instrumento para ejecutar objetivos diversos (de clases diferentes, por mas que normalmente sea la alta) sino que el verdadero contrincante es el capital. Sin embargo no podemos cometer la torpeza o el exceso de diplomacia politológica de seguir confundiendo a un estratega con un cooptado, o peor aún, un asimilado por la derecha que le permite a sus agentes entrar o atornillarse en el Estado para seguir manipulándolo a su antojo.

Ollanta a pasado de ser “de abajo” a estar “bajo” la derecha. Y esa es una constatación de la realidad que ningún “estratega” se daría el lujo de explicitar como lo ha hecho el actual gobierno y permitirse creer que podamos seguir pensando que aún se mantiene del lado de los intereses populares.

La ridiculez de gravamen minero en que se convirtió el impuesto a las sobre-ganancias; la demora y mal manejo del reglamento de la ley de consulta así como el achatamiento de sus proyecciones; el transformar pensión 65 en un programa social focalizado, cuando debería ser un derecho de todos; Conga y su “agua Y oro”; la gran purga del 11 de diciembre de los (aunque poco radicales) izquierdistas que podían direccionar el rumbo de cambio de país; cederle al MEF y a Valdés ministerios claves para definir el carácter del gobierno; regalarle la política antinarcoticos a USAID y el gobierno norteamericano al poner de jefa de DEVIDA a la directora de CEDRO, Carmen Masías; Poner en el ministerio de la mujer a una predicadora evangelista; sacar la resolución suprema 042-2012PCM para armar una comisión multisectorial que “facilite” y flexibilice estándares para que la minería construya plantas de generación eléctrica, sin importar que deforeste y desbarate territorio con la construcción de mega centrales hidroeléctricas en la Amazonía y finalmente el encarpetamiento de la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Toda esta larga sabana de hechos, y presumo que olvido otras tantas cosas, es a mi modo de ver no solo una traición de lo que pretendió dar a entender durante dos campañas presidenciales, lo que sería su gobierno, el actual presidente; sino estaríamos ante lo que se podría llamar un verdadero “combo cabrón”: Un paquete de mentiras que tienden a teñir a este gobierno e inclinarlo hacia lo que podrían sin mucha dificultad, ser la ruta hacia los faenones y la represión que definió la cleptocracia del régimen Garcia.

Si es que Ollanta esta preso de la derecha, bastante bien se ha demostrado que se rindió sin dar gran pelea, que se ha creído el rollo y, en este agudo síndrome de Estocolmo , se acabo la luna de miel con el pueblo porque al parecer la derecha tiene un colchón mucho mas agradable donde invitarlo a dormir sin compromisos matrimoniales ni bienes compartidos. Y ciertamente la izquierda ha tenido la capacidad histórica de equivocarse en sus repetidos matrimonios sin sacar de ellos ningún hijo que pueda posteriormente reivindicar su apellido.

Esperemos que Ollanta a pesar de sus traiciones y a pesar de él mismo, signifique, no solamente el respiro de tiempo que le permita al movimiento social reestructurar su vida orgánica sino también permitirle que ella se sacuda y proyecte una propuesta o plataforma de lucha nacional para que de su seno pueda construirse un proceso de cambio que, pasado este gobierno, defina uno de verdadera “gran transformación”.

Tomado del Blog Al otro lado 

Dos ideas sobre el 5 de abril/ Victor Vich



La primera viene de Walter Benjamín cuando sostiene que “cada ascenso del fascismo da testimonio de una revolución fallida”. Puede decirse entonces que el fascismo “toma el lugar” de la revolución, la reemplaza, emerge luego de su derrota y da cuenta de que algo que la izquierda no supo hacer. Los ejemplos históricos sobran: el nazismo evita una revolución socialista en Alemania y reemplaza la “lucha de clases” por la “lucha racial”, Mussolini surge luego del fracaso de los movimientos obreros en el norte de Italia, Franco derrota a la República española y Pinochet suplanta al socialismo en Chile.

La historia peruana no es tan clara pero hay un importante proceso por recordar. Desde los años sesenta se vivía un clima de intensa agitación política. El movimiento social era cada vez más intenso respecto a la presión por la reforma agraria, por la educación pública, por los servicios básicos en un contexto de intensas migraciones y pobreza extrema. Las organizaciones populares se multiplicaban y los sindicatos eran mucho más representativos de lo que son hoy en día. Los partidos de izquierda tenían militantes por todo el país y eran influyentes. La “teología de la liberación” se había difundido con éxito (muchos obispos se sentían parte de ella) y los católicos asumían su fe desde el fiel compromiso por la justicia social y la búsqueda de una mayor solidaridad humana.

La década del ochenta es, al mismo tiempo, el momento cumbre y final de este proceso. Por un lado, porque la izquierda, ya unificada, ganaba alcaldías por todo el país y realizó una importante gestión en Lima. Por otro, porque el movimiento social era intenso, las organizaciones populares eran poderosas y la construcción de la comunidad autogestionaria de Villa El Salvador se había convertido en un ejemplo político para todo el país. Sin embargo, sabemos bien que estos fueron los años de una violencia que arrasaba con mundo rural, que asesinaba a dirigentes populares y que solo generaba terror y rechazo en toda la población. El Apra, por su parte, quebró la economía, destruyó las instituciones y su proyecto fue un fraude. Entonces, las elecciones las ganó Fujimori y, en su primer gabinete, convocó a intelectuales de izquierda. Sin embargo, ese gabinete también fracasó muy pronto. Lejos ya de la tentación populista, Fujimori optó (como lo ha recordado Cotler hace poco) por aliarse con los militares, pactó ortodoxamente con el poder internacional y realizó así el autogolpe de Estado. No habrá marcha atrás.

Pienso entonces que el autogolpe marca el final de todo un proceso que venía al menos de tres décadas atrás. Aunque la izquierda se había dividido hacía poco (a causa de las interminables luchas entre caudillos autoritarios), lo cierto es que luego del 5 de abril el movimiento social se fragmentará, la organización popular comenzará a dejar de ser importante y no habrá más partidos de izquierda. Al igual que en Europa durante el surgimiento de los fascismos, más del 80% de la población apoyó a Fujimori. Al fracaso de la izquierda y del rol dirigente del Estado, surgió entonces el protagonismo del mercado y la centralidad del individuo, ya desprendido de su grupo, o de su acción colectiva. Desde un punto de vista económico-cultural podríamos notar cómo el Megaplaza de Los Olivos reemplazó al proyecto de Villa El Salvador. En efecto, algo nuevo emergió en el Perú como producto del fracaso de un proceso ciertamente democratizante (una revolución social pero no entendida como la “toma del poder” sino como la lenta construcción de una nueva hegemonía) que no supo o no pudo cristalizarse de manera efectiva.

La segunda idea sostiene que el actual capitalismo se va volviendo, cada vez más, un sistema autoritario incompatible con la democracia. Es decir, ocurre que hoy en día la democracia ya no es una fuerza motivadora del capitalismo sino, por el contrario, un obstáculo para su desarrollo. A nivel internacional, la República China sería el ejemplo más contundente de este proceso, es decir, un ejemplo que muestra lo bien que le hace al capitalismo situarse en una dictadura.

De hecho, el nuevo capitalismo ha acumulado mucho poder y hoy es una fuerza que impone sus condiciones a como dé lugar. En los noventa, la alianza entre muchos empresarios y el fujimorismo fue, sin duda alguna, la de una mafia dispuesta a todo. Pero sobre todo, y más recientemente, recordemos cómo el mismo día que Ollanta Humala ganó las elecciones los grupos de poder comenzaron a construir su agenda política y decidieron quién tenía que ser su ministro de Economía y quién el presidente del Banco Central de Reserva. Al día siguiente dieron un ultimátum: la Bolsa de Valores registró su caída más baja en varios años. Sigamos: luego de los hechos ocurridos Bagua y Conga, hoy sabemos que “la ley de consulta previa” no es una ley vinculante y que se tratará solamente de un elemento más por considerar. Es decir, no importa que los pueblos digan “no” porque el capitalismo puede decir que “sí” y eso podrá ser suficiente.

Dicho de otra manera: a este nuevo capitalismo no le gusta la política, no le gusta tener interlocutores que lo contradigan. En su voracidad por la acumulación, se trata de una dinámica que está dispuesta a todo. Antes, el llamado “capitalismo fordista” llegaba a algunos acuerdos con los sindicatos y era mucho más dialogante, pero ahora no ocurre así: los actuales regímenes capitalistas (de flexibilidad laboral) son mudos, casi autistas y cierran sus puertas ante cualquier intento de diálogo. Es más: se encuentran siempre activando diversas campañas para desprestigiar a sus interlocutores. Desde ahí, los campesinos de Bagua son “ignorantes”, son “ciudadanos de segunda clase” o, en el mejor de los casos, se dice simplemente que “están manipulados”.

Si la democracia es la posibilidad del disenso, hoy el disenso se ha vuelto una mala palabra. Hoy se nos dice que solo un único camino es viable, que solo existe un modelo de desarrollo, y aquel que cuestiona el sistema queda situado en el borde de la legalidad. Si en las décadas anteriores definirse como una persona “antisistema” era un gesto humanista (y hasta católico), hoy por el contrario ello equivale a ser calificado de subversivo o terrorista. Hoy, lo cierto es que el capitalismo busca regímenes y estrategias autoritarias pues la democracia parece contener su necesidad de expansión y por eso muchos neoliberales asumen posiciones fundamentalistas (y hasta violentas).

El 5 de abril no fue solo una simple acción política; fue un hecho que inauguró una nueva época, vale decir, un hecho que abrió un espacio para que se desarrollara algo (quizá nefasto) que ha venido construyendo la sociedad de otra manera.

Tomado del Diario La República

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Remember Fujimori/ Carlos Reyna


Hay quienes caen en eufemismos al referirse al régimen político que encabezó Alberto Fujimori. Le llaman autoritarismo competitivo, democracia delegativa o régimen autoritario a secas.

En verdad puede decirse que el régimen de Fujimori fue cambiando de naturaleza. Comenzó como una democracia representativa convencional, pero a partir del golpe del 5 de abril de 1992 se fue convirtiendo en una dictadura mafiosa.

Dictadura porque acabó concentrando en manos del gobernante el control de todos los poderes del Estado, incluidas las fuerzas armadas. Mafiosa, porque su principal instrumento de poder terminó siendo una red criminal encubierta, operada por  Montesinos pero bien provista de recursos y discretamente liderada por Alberto Fujimori.

Como bien se sabe, este régimen cayó por efecto de tres factores sucesivos. Uno: la economía muy abierta que había establecido entró en una fase de decaimiento al no responder a un contexto económico internacional adverso. Dos: una mitad del país lo repudiaba activamente, tanto por las dificultades económicas como por las grotescas maniobras reeleccionistas.  Y tres: el gran escándalo derivado de la difusión masiva de los vladivideos.

Los dos primeros factores hicieron que el tercer gobierno de Fujimori comenzara fuertemente erosionado y resquebrajado. Es cierto que tuvo cerca de la mitad de los votos válidos en las elecciones de ese año. Pero era un apoyo seducido por el clientelismo y nada dispuesto a defenderlo activamente. En cambio la mitad opositora era de elevada intensidad. Su acto de demostración, la marcha de los Cuatro Suyos, hizo que mientras Fujimori juraba en el Congreso, o era bendecido por Cipriani en el Te Deum, las masas opositoras disputaran con la policía el centro de Lima.

La imagen de fuerte rechazo popular hizo que ese tercer gobierno comenzara altamente vulnerable frente a cualquier elemento adverso posterior. Y los que se le cruzaron fueron los vladivideos, el escándalo que le hizo perder aliados, le partió sus propias filas, lo obligó a escenificar una ruptura con Montesinos, a anunciar que dejaba el gobierno y finalmente a huir vergonzosamente del país.

Hubo grandes capitalistas, banqueros o mineros, que apoyaron abiertamente al dictador a cambio de medidas económicas o fallos judiciales que los beneficiaran. Empresarios de medios que vendieron su línea a cambio de costalillos de dólares. Políticos que vendieron su credo por precios más baratos. Generales de las FFAA y Jueces Supremos que doblaron sus rodillas a cambio de ascensos o de sobornos.

Hoy en día muchos de estos personajes, blanqueados por el tiempo, circulan como figuras respetables. El fujimorismo es la segunda bancada en el Congreso. Tenemos, pues, una democracia con sus propias distorsiones y vulnerabilidades.

Pero el ex dictador, su asesor, más algunos otros de sus cómplices también presos o todavía prófugos, recordarán que las dictaduras no pagan. No siempre por lo menos.

Tomado del Diario La República